Monsanto Intacta RR2 PRO

Enfermedades de Fin de Ciclo en soja, una amenaza entre la lluvia y la cosecha

COMPARTIR:

Las prolongadas y abundantes lluvias despiertan las amenazas de Enfermedades de Fin de Ciclo (EFC) del cultivo de soja. Su impacto sobre el rendimiento se puede controlar con prácticas de manejo. Las recomendaciones de monitoreo y aplicación nos ayudan a conocer sus conveniencias. 

En gran parte de la región sojera Argentina están ocurriendo precipitaciones abundantes y lo hicieron durante todas las etapas del cultivo. En los próximos meses los cultivos de soja entrarán en su fase final hasta alcanzar la cosecha y los excesos hídricos son una amenaza para la sanidad de nuestros cultivos. Para que las enfermedades no causen pérdidas de rendimiento podemos seguir recomendaciones de monitoreo y estar atentos para realizar aplicaciones de funguicidas o no según la conveniencia.

El complejo de las enfermedades de fin de ciclo (EFC) es un grupo de enfermedades que año tras año afecta el rendimiento del cultivo de soja. Deben su nombre al momento en que se hacen visibles. Sin embargo, los patógenos que causan las EFC pueden infectar (y afectar) a las plantas en etapas tempranas. Pero como la mayoría tiene períodos de incubación y latencia largos, los síntomas y signos que indican su presencia se manifiestan mucho tiempo después.

Las EFC tienen otras características en común, su desarrollo se favorece con alta humedad (lluvias abundantes) y en algunos casos con temperaturas cálidas (ej. MOR) o frescas (ej. Tizón bacteriano).La mayoría son necrotróficas (se nutren de tejido vegetal muerto) y pueden sobrevivir en semillas y rastrojos. Todo esto implica que debemos estar atentos para aprovechar la mejor oportunidad de control, especialmente en esta campaña que tienepronóstico de precipitaciones abundantes durante las etapas reproductivasy los rastrojos están muy infestados luego de dos años de fuertes lluvias en casi toda la región sojera.

Las enfermedades que componen el complejo de EFC varían según el ambiente (localidad, campaña, historia del lote, etc.). Las más frecuentes son:

Generalmente los daños por EFC oscilan entre el 8 y 10% del rendimiento, pero pueden llegar al 30% si las condiciones son predisponentes y el manejo inadecuado. El daño se produce principalmente por el consumo de carbohidratos y la pérdida de captura de radiación (por clorosis, necrosis, aceleración de la senescencia y defoliación), esto puede disminuir la disponibilidad de recursos para fijar vainas o llenar granos. Muchas de las EFC también afectan la calidad de la semilla.

El monitoreo de las EFC deberá comenzar antes de la fructificación (R3) y deberá extenderse hasta el llenado de granos (R6), durante el período más crítico de la generación del rendimiento. Se deben tomar plantas al azar y cuantificar la incidencia de la enfermedad (cantidad de folíolos que presenten algún síntoma de enfermedad respecto de los sanos). La severidad se estima cualitativamente según el nivel de daño que presenten los folíolos. Además, se deben monitorear las precipitaciones, ya que por el carácter asintomático de las EFC, cuando aparecen sus síntomas ya se produjo parte del daño. Si hay pronóstico de más de 50 mm de lluvias en R3-R5, y las condiciones para que se desarrollen las EFC están dadas (presencia de inóculo en el rastrojo o semilla, variedades susceptibles), se recomienda aplicar un fungicida.

La respuesta del cultivo a la aplicación de fungicidas varía entre los 200 y 400 kg/ha de rendimiento, pero depende del momento del ciclo, la expectativa de rendimiento y del tipo y nivel de enfermedades presentes. La mayor respuesta a los fungicidas se encuentra con aplicaciones dentro del período R3-R5 (más cercanas a R3), y se recomienda aplicar si hay 30% de incidencia y severidad moderada. Antes de R3 o después de R5, el umbral de aplicación recomendado asciende a 60% de incidencia y sólo con alta severidad. Si el lote tiene alto potencial de rendimiento, estos umbrales bajan un 10% ya que se espera una mayor respuesta a la aplicación. Además, si la enfermedad MOR está presente, bajan aún más los umbrales de incidencia y severidad por el carácter policíclico de esta enfermedad (muchos ciclos biológicos del hongo en una misma campaña que va aumentando la cantidad de inóculo ciclo tras ciclo).

La rotación con otros cultivos y el uso de semilla sana de variedades con buen perfil sanitario como las del portfolio Asgrow son las mejores estrategias para reducir la incidencia del complejo EFC. Además estas estrategias son la mejor alternativa si aparecen enfermedades que afectan las raíces y base de tallo en etapas reproductivas del cultivo, como por ejemplo: cancro del tallo (Diaporthe caulivora), podredumbres de tallo (Sclerotinia sclerotiorum), de raíz y tallo (Phytophtora sojae), podredumbre carbonosa (Macrophomina phaseolina) y muerte súbita (Fusarium spp.). Contar con información, servicios e insumos de calidad nos va a permitir anticiparnos y eludir las adversidades de nuestros cultivos.

Bibliografía consultada:
  • M. Montoya. 2015. Cómo evitar pérdidas por enfermedades en la producción sojera. http://inta.gob.ar
  • M. Carmona. 2014. Diez claves sencillas para conocer mejor el manejo químico de las EFC de la soja.
  • Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. FAUBA. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar
     
Youtube Correo